Tweets by HIRO__oficial

La receta del orgasmo con cunnilingus – Sexo oral

La receta del orgasmo con cunnilingus – Sexo oral

Hablemos con claridad: alcanzar el orgasmo con un cunnilingus no es algo matemático. El sexo oral no es sumar 2 + 2; el sexo, en general, no es una ciencia exacta, sino un arte al servicio de una sensibilidad específica que, además, es variable. Lo expliqué en el artículo 5 formas de hacer el mejor cunnilingus y, desde entonces, he recibido muchos mensajes en los que me preguntaban si había una forma más concreta de hacer que la mujer alcance el tan deseado clímax. Mi respuesta inmediata siempre fue no, pero, tras muchas conversaciones con amigas y amigos, he descubierto que hay un patrón que resulta efectivo.


¿Sabías que hay una técnica popular para llevar a la mujer al orgasmo con el sexo oral?




Datos sobre cunnilingus


Lo cierto es que las dudas, sobre si había o no un modo común, surgieron cuando revisé los datos de nuestra encuesta permanente cobre cunnilingus. Hoy, refleja un 40% de parejas que declaran que sus mujeres alcanzan una o dos veces el clímax cuando le proveen cunnilingus; y un no menospreciable 35% que aseguran que casi siempre tienen un orgasmo. Es decir, tres cuartas partes de las parejas afirman que ellas se derriten.



Sin embargo, había algo turbador en las respuestas a la última pregunta del sondeo: el hecho de que un tercio de las mujeres solo lo “pide de vez en cuando” podría ser justificable por algún tipo de vergüenza; pero lo que se resiste a una explicación coherente es que el 13% dice que a su pareja “le hace cosquillas”, y el 34% que ellas “presionan demasiado sus cabezas”.


No pongo en duda que, en el ardor del momento, las seseras sufran la fusión con el pubis femenino, pero (¡ojo chicos!) esto puede deberse a que no estáis ejerciendo la presión que corresponde para ese instante preciso. Es más, puede que se trate de eso…







ORA 2 de HIRO

 

Preliminares para el sexo oral


Seré muy concisa: suavidad, intensidad y pasión. Estos son los elementos que han de sucederse en los prolegómenos al cunnilingus. Por supuesto, todo depende del nivel de excitación de la mujer. Si ella te pide que no des rodeos, simplemente, no los des.


Por el contrario, si empiezas desde cero, las caricias, incrementando paulatinamente la presión sobre sus zonas erógenas, han de preceder la llegada de tu lengua al pubis. Poco a poco, mucho a mucho, déjate envolver y sincronízate con la alteración de su piel, y sus suspiros.




La receta de sexo oral para alcanzar el orgasmo


Igual que en la peluquería  
Antes, después o sin coito, lo más importante es la sensibilidad de su región clitoridiana. Por ello, comienza como lo haría tu peluquero: si quieres raparte, antes pasará la maquinilla a un número superior, para ver si realmente lo quieres más corto. Pues eso, desliza la lengua suavemente entre los labios, desde arriba hacia abajo, y vuelve en cortos zigzags hacia el clitoris.


La pelvis se acerca a tu maxilar… intensifica los círculos y arrima la boca a sus labios; la pelvis se aleja… círculos amplios sobre su vulva, rozando, de vez en cuando, el clítoris. En este último caso, usa la yema de los dedos para excitar la zona.



Cunnilingus en plena excitación


Con la cara bien pegada al pubis, mueve la lengua con presión de arriba abajo, alternando, cada cierto tiempo, con un fuerte movimiento circular que abarque toda la vulva. Cuando notes que ella está lubricando suficientemente, sujeta con pasión sus caderas e introduce la lengua en la vagina, para hacer un fugaz beso de colibrí (lo expliqué en el artículo del beso negro o anilingus). Esto se puede repetir, sin perder de vista que la finalidad es aumentar su deseo por llegar al orgasmo.



Si haces estas variaciones, es muy probable que en poco tiempo ella alcance el clímax. Pero, si el mismo se resistiera, insiste con la lengua sobre el clítoris, a la vez que insertas la yema del índice hacia arriba, para masajear su Punto G. Al tiempo que la lengua deleita sus terminaciones nerviosas, estimula su interior dibujando formas circulares y/o llevando el dedo de arriba hacia abajo.


He explicado esta técnica porque me lo habéis pedido. Pero quiero recordaros que el sexo no tiene por finalidad alcanzar el orgasmo (aunque este sea de lo más agradable), sino disfrutar del cuerpo de vuestros y vuestras amantes.






Sexo oral, orgasmos y relatos eróticos con cunnilingus:




Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Mi Kamasutra para lesbianas: 5 posturas lésbicas imperativas

Mi Kamasutra para lesbianas: 5 posturas lésbicas imperativas

Posturas lésbicas: el Kamasutra más sexi con y sin arnés

 

                        Postura lésbica 1 | Ven aquí


Posturas lésbicas

La idea es que quien lleva la batuta ―o el arnés, si vamos al caso― se siente y deje que su compañera haga lo mismo y, a horcajadas, vaya embistiendo desde esa posición. La penetración es menos profunda que en otras posturas y puede que requiera un poco más de esfuerzo, porque desde abajo los movimientos están ligeramente limitados. Pero ¿es que no merece la pena estar así de cerca de tu amante?



                        Postura lésbica 2 | Móntame





Vale, se acabó el contorsionismo, lo he pillado. Esta postura es mucho más sencilla, lo prometo. En el porno se llama reverse cowgirl y es una variante muy interesante de la típica cowgirl o vaquera. ¿En qué consiste? La encargada de llevar el arnés pierde el control un rato y se tumba boca arriba, dejando que su compañera se encargue de la penetración y de llevar el ritmo.


Te recomiendo que te hagas con un arnés abierto ―de esos que dejan al descubierto la vulva―, porque así tu amazona podrá estimularte desde arriba. Tú, en cambio, puedes hacer dos cosas: o bien sujetas sus caderas y acompañas sus embestidas o juegas con sus pechos.


 

                        Postura lésbica 3 | No me mires





Si dominas la amazona a la perfección, te reto a que pruebes esta tercera postura. El nivel de dificultad va subiendo gradualmente… En este caso, tenéis que hacer la cucharita, solo que con un dildo bien lubricado de por medio. El hecho de no poder miraros a los ojos puede resultar muy excitante ya que no podrás prever las acciones de tu compañera. Si tú llevas el arnés, estás en una posición ideal para añadir un poco de spanking al juego y/o estimular sus senos. Si, en cambio, estás disfrutando de las embestidas, déjate llevar…



 

                        Postura lésbica 4 | Tócame





¿Buscas una penetración muy profunda? Esta es la posición perfecta. Si llevas el arnés, pídele a tu chica que se tumbe boca arriba en la cama y ocúpate tú. Primero, separa sus piernas e introduce el dildo en su interior con cuidado. Luego, muévete un poco para que se acostumbre al tamaño del juguete. Por último, toma sus piernas y colócalas sobre tus hombros.


Desde tu postura puedes estimular los pechos de tu pareja, como en la imagen, así como acariciar su torso y prácticamente todo su cuerpo, por eso he decidido llamarla así. No te olvides del contacto visual, que es un elemento clave en el sexo.



                        Postura lésbica 5 | Hazlo ya





Esta última postura es, para mí, la mejor, y puede que la más salvaje. Deriva de la clásica del perrito o a cuatro patas, que ya de por sí me vuelve loca. Pero tiene un problema: puedes perder estabilidad por las embestidas o, simplemente, cansarte de sostener tu propio peso. Con hazlo ya estarás más cómoda, porque estás prácticamente tumbada boca abajo. Puedes poner un cojín bajo tus caderas para que tu amante pueda tener mejor acceso. La penetración es bastante profunda y, si te animas, también es ideal para sexo anal.


Si necesitas contacto en el clitoris, tu pareja puede colar la mano entre tu cuerpo y el cojín y estimularte. Desde esa posición también puede besarte la espalda, un gesto muy excitante, o dejar mordiscos sobre tu piel en sentido ascendente…


Recuerda que es importante que te hagas con un buen arnés, estable y resistente. Además, siempre es más agradable que utilices un lubricante para que la penetración sea más fluida y así incrementar el placer.



Disfruta de estas cinco posturas y cuéntame… ¿qué imperativo te ha gustado más?




                  Lesbianas: ni porno ni tijeras



Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria









También te puede gustar:

  • La alumna y la profesora (3): El test del arnés – Relato erótico lésbicoLa alumna y la profesora (3): El test del arnés – Relato erótico lésbico
  • Guía ilustrada para un Kamasutra con esposas – Posturas sexualesGuía ilustrada para un Kamasutra con esposas – Posturas sexuales
  • Postura sexual: Técnica de Alineamiento Coital modificado – Kamasutra semanalPostura sexual: Técnica de Alineamiento Coital modificado – Kamasutra semanal
  • Postura sexual: El Confesionario (el dominio de la Dómina) – Kamasutra semanalPostura sexual: El Confesionario (el dominio de la Dómina) – Kamasutra semanal
  • Postura sexual: Anal invertido – Kamasutra semanalPostura sexual: Anal invertido – Kamasutra semanal
  • Postura sexual: El guateque – Kamasutra semanalPostura sexual: El guateque – Kamasutra semanal
  • La postura sexual de 2016: El DoggylingusLa postura sexual de 2016: El Doggylingus

Lesbianas: ni porno ni tijeras

Lesbianas: ni porno ni tijeras

Lesbianas haciendo la tijera


Cuando he explicado todo eso, la pregunta que viene después acostumbra a ser: ¿y hacéis la tijera?. Esta postura –que considero tan peculiar por los motivos que detallaré más adelante– está muy presente en la mente de muchas personas. Consiste en que una de las chicas abra las piernas y la otra coloque las suyas entre las de la primera. De esta forma, los sexos de ambas están en contacto y, al moverse, se genera fricción. Esta es la clásica tijera o tijereta, pero hay muchas variaciones de la misma postura. En esencia, ambos sexos están en contacto y se estimulan mediante el roce de uno con el otro.
La veo peculiar porque es uno de los grandes mitos del sexo lésbico: la tijereta no es la postura lésbica por excelencia. A mi modo de ver, se ha popularizado porque es la más parecida al sexo heterosexual, donde sí que habría penetración. Después, se ha ido recreando en el porno hasta que la idea de que todas las lesbianas practicamos la tijereta se ha instalado en el pensamiento de muchos.





No hablo por todas, pero la tijera es toda una decepción. La mayoría lo intentamos en nuestras primeras relaciones sexuales con mujeres y nos llevamos un chasco. Por un lado, porque es incómoda: no sabes cómo ponerte. Sí, tienes la postura en la cabeza, pero no te aclaras. Siempre hay diálogos del tipo “pon tu pierna derecha por aquí… no, la otra. Espera… no, no, así no me va bien”, que te cortan el rollo hasta tal punto que llegas a preguntarte si estás jugando al Twister. Algunas mujeres pueden encontrar esta postura dolorosa por la relación de la fricción con el peso y el poco arco de la entrepierna. Y lo que es casi peor: puede causar escozores que derivan en infecciones.


Por otro lado, la experiencia me ha revelado que excitar, lo que es excitar, poco excita la tijereta. Cuando lo ves en los vídeos porno, las actrices gimen como locas, arqueándose de placer, sudando por todos lados. Y tú esperas que te ocurra lo mismo, pero te das cuenta de que es un roce más, como el que podría proporcionarte los dedos de tu pareja acariciando tu clítoris. Desde mi punto de vista, lo que más excita de la tijera es el hecho de pensar que tu sexo y el de tu pareja están en pleno contacto.



Sexo oral entre lesbianas


Una de las cosas que más nos gusta practicar, con diferencia a otras artes, es el sexo oral. Espero no ser demasiado subjetiva, pero me cuesta explicar de forma elegante hasta qué punto puede resultar excitante y placentero. El mero hecho de tener un órgano a temperatura caliente, con tanta movilidad y precisión, que va recorriendo la vulva y todas sus partes, lo convierte en una experiencia única. La lengua es flexible y puede adoptar formas variadas que pueden estimularlo todo con una habilidad increíble.

 
Me gustaría recuperar la idea de que el sexo lésbico no es como en las películas. Hace poco vi una que ni siquiera era porno, y me sorprendió la cantidad de acrobacias que hacían a la hora de mantener relaciones sexuales… Las lesbianas no tenemos por qué ser gimnastas.



Pero sí acostumbramos a dedicarle tiempo a los preliminares, muchas veces con la estimulación de zonas erógenas, como los pezones. Por lo general, solemos darnos placer por turnos, primero una y luego la otra. Y si hay que volver a empezar, pues se vuelve. Es cómodo, sencillo y nos tomamos el tiempo que necesitamos, lo cual es ideal. No nos gusta ir con prisas.


Aun así, de vez en cuando también nos gusta obtener placer de forma simultánea, utilizando algún dildo doble, por ejemplo, o con la clásica prostura del 69, donde una de las mujeres se coloca tumbada boca arriba y la otra encima, de forma que ambas tienen acceso a la entrepierna de la otra. Una posición ideal para practicar sexo oral y usar los dedos para la penetración.







En cualquier caso, tanto si nos damos placer al mismo tiempo como por turnos, el sexo lésbico siempre me ha parecido más íntimo, más intuitivo. Sale solo. Una de las grandes ventajas es que sabemos cuándo se acerca el orgasmo porque lo hemos experimentado en nuestro propio cuerpo. Sabemos dónde tocar y cómo tocar. Siempre recuerdo la frase de Venus O’Hara en estos casos: “Al hombre hay que decirle que hay que tocar el clítoris como si fuera un iPad y no como un timbre o la tecla Esc”. Nosotras no necesitamos esa información, porque conocemos la sensibilidad del clítoris.


Las lesbianas en el sexo suelen ser tradicionales. Intentan evitar las formas fálicas siempre que les sea posible, sobre todo esos vibradores y dildos –mal llamados– realísticos, con glande y venas marcadas. Nunca le regales a una lesbiana un vibrador así, porque tienes casi todas las papeletas para no acertar. Es como si invitas a una macedonia a tu amiga que odia la fruta.



Sin embargo, hay muchos juguetes eróticos en el mercado que nos gustan y se adaptan muy bien al tipo de sexo que preferimos. La cosmética erótica también nos encanta, así como los disfraces y la lencería. No a todas por igual, está claro, pero creo que ya te puedes orientar si te toca hacer un regalo a tu amiga lesbiana.
 

Pegging lésbico


Lo de los arneses es un caso particular. A muchas les resulta invasivo porque, cuando ven a su pareja con él, les recuerda demasiado a un hombre. Para mí, una cosa no tiene que ver con la otra. Los arneses son la solución para penetrar a tu pareja, mientras tienes las manos libres para hacer lo que quieras con ellas.


Los arneses con dildo no han tenido mucho éxito, pero sí que están triunfando los arneses con vibrador. Incluso los hay dobles, para poder tener sexo de forma simultánea.

Hay otras alternativas que también encajan, como el sexo anal. No es una de las prácticas más comunes, por todo lo que implica el proceso: una buena higiene previa, mucha paciencia, juguetes y lubricantes adecuados… Pero también tiene cabida en las relaciones sexuales lésbicas. En estos casos, se pueden utilizar los dedos, un plug, un vibrador, un dildo o el arnés del que hablábamos antes. Es importante tener presente que para practicar sexo anal hay que ir poco a poco y utilizar buenos productos, ya que el ano no es una zona que lubrica como lo hace la vagina. Además, al igual que ocurre con la penetración vaginal, muchas veces no es suficiente para alcanzar el orgasmo.





Sexo entre mujeres


En definitiva, el sexo lésbico es mucho más complejo de lo que se cree y, desde luego, va más allá de la tijereta y de la penetración. Pero, al tiempo, es muy intuitivo para las mujeres; como mujer, casi no necesitas el manual del Kamasutra para dar ni recibir placer, porque es algo que sale de forma instintiva. Aunque explorar nuevas técnicas nunca está de más…
Es complicado definirlo en pocas palabras, pero describiría el sexo entre mujeres como un acto que resulta de lo más natural, muy sensual e increíblemente íntimo.









Híper sensuales historias de lesbianas:



Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Un jefe infiel: Rebeca y la cena burlesque de empresa – Relatos eróticos

Un jefe infiel: Rebeca y la cena burlesque de empresa – Relatos eróticos


Imaginar a Rebeca yaciendo en mi cama era igual que ver películas pornográficas en la adolescencia. Debía esconder mis fantasías sexuales en la ducha de las mañanas, tal y como ocultaba aquellos vídeos x en la más recóndita carpeta del disco duro de mi ordenador. Era mi compañera en la oficina, aunque oficialmente yo era su jefe directo desde hacía más de 3 años.


Imaginar a Juan Luis besándome era algo que ni siquiera me podía permitir. Él era mi jefe 
   y yo tenía una pareja estable que me amaba: mi novio, Lucas. Sin embargo, mis sueños 
         me contradecían; veía a Juan Luis, su cara y su torso sudoroso sobre mis pechos, y le 
                               notaba dentro de mí… hasta que despertaba sobresaltada.


Juan Luis era bello, inteligente y protector. Mucho de lo que buscaba en un hombre y todo 
 lo que necesitaba como mánager, en una empresa donde las mujeres éramos valoradas 
                                        por lo que dejaban ver nuestras faldas… 



Rebeca era esa chica con la que un hombre reproduce mentalmente su futuro. La que deseas conocer en la fiesta y se resiste a tus trampas; la que contesta a tus mensajes con humor e inteligencia; la que, en su momento justo, habla por hablar y la mujer que, cuando más lo necesitas, te hace el amor sin parar. Y aún más peligrosa, la que enciende esas fantasías mientras trabajas y que se reproducen en cualquier momento…



             Las luces se apagaron y sobre el escenario
repentinamente resplandecieron tres figuras femeninas. Dos se recostaban con abanicos 
  en los extremos del telón y otra se estiraba semidesnuda sobre un sofá chéster. Quería 
   ver la reacción de Juan Luis, pero las chicas acercaban mi mirada que también estaba 
                                           siendo manipulada por la música…



 

Sabía que no iba a ser una buena idea sacar a toda la empresa a un espectáculo burlesque. Las cenas de navidad ya son complicadas de planear evitando que se pierdan los papeles más de la cuenta, como para encima añadirle el morbo de un teatro de variedades erótico. Yo sabía que las miradas cómplices se iban a suceder, así como las súbitas desapariciones por pares, y yo me encontraba en mi propia lista de posibles. Pero, ni mi posición en la empresa, ni mi condición de casado me permitían pasar de las fantasías a los hechos.


Esas tres bailarinas relegaron a Rebeca a los camerinos de mi cerebro, mientras las bebidas aumentaban mi sed de sexo duro. Las cabareteras abrían sus piernas para elevarse y dejarse caer por cuerdas con delicadeza y elegancia. Todo lo opuesto a mis pensamientos que las alzaban una y otra vez sobre mi pene, penetrándolas indistinta e implacablemente…



           Envidiaba sus movimientos, tan gráciles como 
contundentes, según exigía el guion musical. Juan Luis 
 estaba ensimismado. No me extraña, hasta mi sangre alcanzaba el punto de ebullición 
           con esas sincronizadas carnes trémulas, vestidas en su preciosa desnudez.


                Me veía ataviada con sus mismas pezoneras brillantes, tan pronto con esos 
         espectaculares tangas, tan pronto sin ellos y sobre Juan Luis. Y, fulminantemente, esas 
           imágenes venían a negro cuando mi móvil vibraba con otro mensaje de Lucas, y su 
                 aburrida cena de empresa. Desconecté el teléfono y lo enterré en mi bolso. 


El sueño de follarla se estaba convirtiendo en obsesión. Tan pronto acabó el burlesque, me dirigí a la barra pasando por su lado para informarle con sutileza de mis intenciones. Las de tomar una copa con ella… alzarla sujetándola por sus muslos, esos muslos de lozana belleza armónica, y arrancar sus bragas y comérmela hasta que gritase:


 –Sí, Juan Luis, ¡fóllame! Eres el hombre de mi vida. Mi novio es un pusilánime que nunca 
                                                                me ha hecho gozar. 


Y volverla a alzar, ahora desnuda, para llevarla al escenario. Y sentarme con puro y copa, para observar mi show de pole dance privado. Rebeca bailando, deslizando sus manos y emplazando sus piernas a ambos lados de la barra, para mostrar esa vulva completamente afeitada y esos labios rosados deslizándose por el cilindro metálico de arriba abajo… 


 

–¿Juan Luis? ¿Estás bien? –me preguntó con ternura, Rebeca.


–Sí, por supuesto. ¿Quieres una copa? –le dije con tono pícaro.


–No, muchas gracias. Sólo quería despedirme de ti –continuó sonriente–. El burlesque me puso a tono para reunirme con Lucas…



Sexo en la oficina, teatro, fantasías y relatos eróticos fantásticos:




Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Sexo en la oficina: razones, modos, lugares y personas

Sexo en la oficina: razones, modos, lugares y personas


Las fantasías son el pan de cada día, sobre todo cuando no apetece dar el callo. Pero ¡cuidado!, esto no es tan sencillo como cuando lo ves en películas x (sí, hay websites dedicadas exclusivamente a guiones pornográficos que versan sobre el tema; y no, al final no se casan). En ellas, todo está preparado para que se sucedan cada una de nuestras ensoñaciones, desde las más light a las más pervertidas.


Como te decía, en la vida real no es tan simple como en una peli porno, y es que antes de tener sexo en la oficina (o con algún empleado, jefa y/o cliente), tienes que saber el porqué, el cómo, el dónde y –aún más importante– con quién. Y yo te lo voy a contar todo con datos reales.


Razones: ¿Por qué tener sexo en la oficina?


Somos animales sociales. Nuestra sociedad ha creado el trabajo remunerado como mayoritaria y necesaria forma de vida y, con él, los horarios que atan a nuestros instintos, los cuales no entienden que los sometas a ese estricto comportamiento. Por decirlo de otro modo: tus calentones no pueden ser regulados por el Estatuto de los Trabajadores.





Las estadísticas


Comencemos por la evidencia: en febrero de 2013, el portal Glassdoor realizó una encuesta entre 1.000 usuarios de la que se extrajo, entre otras, que más de la mitad de los participantes estaban de acuerdo con que existieran relaciones entre compañeros de trabajo; y que un tercio de los encuestados, reconocía haberlas tenido. 




Meses después, en el mismo año, Business Insider iba un poco más allá: lanzaba una encuesta a sus usuarios con una batería de preguntas más amplia y mejor diseñada. Participaron más de 2.000 y los resultados fueron aún más sorprendentes: casi el 85% expresó que las relaciones entre compañeros deberían estar permitidas; más del 60% lo percibía como algo bueno; y ¡más del 90% reconocía haber sentido atracción hacia sus compañeros!




Las horas


Ni siquiera nos paramos a pensarlo pero, si tenemos suerte, trabajamos ocho horas al día. Es decir que, cuanto menos, pasamos un tercio del tiempo de lunes a viernes con nuestros colegas de profesión. Generamos afinidades u odios con ellos y con ellas y, por ende, tanto unos como otros sentimientos pueden desembocar en affaires laborales. Ya sabes, es que somos igualitos o es que la odio tanto que no puedo dejar de pensar en ella, entre otras clásicas disculpas. ¿Es tan raro generar estos sentimientos?




Lo prohibido


Además, de por medio está el veneno de lo prohibido. A la oficina se viene a trabajar, que no se enteren las jefas o jefes de lo contrario. Las normas se han puesto para algo… (sobre todo, ¡para incumplirlas! Es lo que tiene nuestra animalidad, no le des más vueltas).



Lo más prohibido


Y en el cénit de lo moralmente reprobable, y al tiempo, instintivamente atractivo, encontramos las relaciones entre mánagers y empleados, o simplemente, entre colegas de profesión que ya tienen parejas.




Los modos del sexo en horario laboral


La principal forma de tener sexo en la oficina es fantaseando. Normalmente, no se pasa de ahí bien por esas restricciones éticas (por aquello de donde tengas la olla, no metas…) o bien porque puede más la relación en la que estemos inmersos. Y cuando el flirteo se materializa, raras son las veces en que se convierte en algo permanente. Eso sí, tanto si es para siempre como si solo va a durar 5 minutos, te interesa saber detalles como que la ropa cómoda y fácil de desabrochar (mejor si no hay que desabrochar) son algo crucial.


 


Las estadísticas


Poco más de la mitad de los participantes en el sondeo de Business Insider reconocieron que habían repetido encuentros sexuales con compañeros de trabajo a lo largo de los años. Y aún más, solo el 17% afirmó que aquellos se habían cristalizado en relaciones frecuentes o permanentes.




Las horas


Si se trata únicamente de fantasías, elige cualquier momento del día en que tus jefes no vigilen, ponte una playlist con tus canciones para hacer el amor y dale rienda suelta a tu imaginación. Si, por el contrario, vas a pasar a la acción, los mejores momentos para hacerlo son bien cuando el resto de colegas han recogido sus cosas, bien cuando todos estén trabajando. Un kiki en el WC mientras tu oficina trabaja a pleno rendimiento, puede ser de lo más satisfactorio…




Lo prohibido


Hasta lo más antirreglamentario tiene sus propias normas. No hace falta que te diga que si tienes pareja y tu compañer@ solo representa una especie de reto sexual, lo mejor es que vayas al servicio y lo soluciones a solas. No merece la pena perder dos relaciones, de amor y de amistad, por un escarceo pasional.





Un breve apunte sobre las fiestas de empresa: hay que ser inteligente, todo el mundo está ojo avizor. No creas ni por un instante en que no se han dado cuenta de tus sentimientos. Mantente a distancias prudenciales y abandonad el banquete en momentos distintos, con  excusas diferentes. Y si el calor aprieta, mejor citarse en el pub de otro barrio…



Lo más prohibido 


Ahora bien, si os conocéis desde hace años y realmente estáis enamorados, y si, en verdad, crees que vuestra aventura puede concretarse, entonces puede que sea el momento de saltarse la norma. Lo único que te pido es que no lo hagas delante de personas que te puedan grabar…




Los lugares para tener sexo en la oficina


La elección del lugar es de lo más importante. Sin embargo, la cuestión es ¿elijo el sitio de mis fantasías o el lugar correcto para que no me pillen?



Las estadísticas


No en vano, la mitad de los encuestados por B.I. no tuvieron la relación sexual en el mismo centro de trabajo. Por ello, he acudido a otras encuestas que versan sobre sitios dentro de la oficina , aunque, como verás a continuación, no son muy fiables.



                                                    Your tango


Según este infográfico, al parecer, divulgado por el portal británico EliteSingles, el mapa de propósitos románticos en la oficina, según sexos, quedaría dividido de la siguiente forma:

Las fantasías sexuales femeninas 
Sala de conferencias: 24%
Despacho/pupitre: 20%
Almacén: 13%
Ascensor: 11%
WC: 10%
Fotocopiadora: 2%
Cocina/cafetería: 1%
Si te fijas, en total suman un 81%. Un poco extraño, ¿no?




Las fantasías sexuales masculinas
Almacén: 37%
Despacho/pupitre: 34%
Sala de conferencias: 29%
WC: 20%
Ascensor: 17%
Fotocopiadora: 14%
Cocina/cafetería: 14%
Espacio para fumadores: 10%
En total, 175%. Esto solo es posible si existe multirrespuesta pero, entonces, ¿cómo se explica el 81% de las mujeres?



Las posturas sexuales


En realidad, hacerlo en unos u otros lugares es más una cuestión de posturas. No hacen falta datos, simplemente piensa en esa persona que te pone; la siguiente imagen que cruza tu cabeza es la postura sexual en la que lo estáis haciendo; y, después, igual tu mente encuentra un escenario laboral que avive más ese deseo. Así que, mi consejo es que pienses la postura en la que quieres hacerlo y le busques un sitio en el trabajo. ¿Deseas penetraciones profundas? Quizás, la sala de conferencias, tu pupitre o el WC sean los sitios apropiados. ¿Eres un macho dominante? La fotocopiadora o el ascensor pueden convertirse en tus aliados, siempre y cuando no haya cámaras de vigilancia o sea un lugar de paso muy concurrido.


 

Las personas



¿Elegimos nuestros romances o nuestros amantes nos eligen a nosotros?



Las estadísticas

Hay dos datos muy curiosos sobre la encuesta de B.I. El primero es el que compara las respuestas a las preguntas “¿Algún compañer@ de trabajo ha intentado ligar contigo?” y “¿Has intentado ligar con algún compañer@?” En el primer caso, casi tres cuartas partes dicen que han sido el objetivo sexual de alguien de su oficina, mientras que un 10% menos reconoce haber intentado beneficiarse a algún colega de profesión.



Esta diferencia se me antoja consecuencia de esas cortapisas morales que nos afectan, hasta cuando respondemos a un sondeo en privado. Siguiendo con los datos, solo el 13,68% reconocía haber tenido sexo con el jefe o la jefa, mientras que cuando se les preguntaba a los mandamases, el porcentaje ascendía por encima del 35%.



¿Con quién debo tener sexo en la oficina? 



Con tod@s los que quieras


¿Me he vuelto loca? No, simplemente usa el sentido común y evalúa bien tus emociones. Si la persona que te gusta y/o tú tenéis una relación de pareja estable, probablemente lo mejor sea acostarte con ella en sueños. Y ya sabes que esos sueños pueden tener un plácido final físico; masturbarse es de lo más sano.



De otro lado, si ambos os encontráis en una situación sentimental sin compromisos, no deberías tener impedimentos. A mucha gente le echa atrás el mero hecho de ser compañeros, o aún peor, la existencia de una relación profesional de subordinación. En cualquiera de los casos, te recomendaría que abras el espacio que toda relación romántica requiere. Y que disfrutes de las fantasías y del sexo sobre fotocopiadoras o en cualquier otro sitio porque el dato más importante es que:



“El 90% dijo sentirse feliz después de haberlo consumado.”



Más allá del sexo en la oficina:
Consejos de amor
Sexo
Consejos sexuales
Relatos eróticos
Juguetes eróticos




Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Publicación recomendada

SEXO Y RELACIONES

SEXO Y RELACIONES En nuestra sección de SEXO Y RELACIONES vas a disfrutar de un mundo de historias de sexo. Desde cuentos eróti...