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5 sugerencias para iniciarse como swinger: del placer en pareja al placer en parejas

5 sugerencias para iniciarse como swinger: del placer en pareja al placer en parejas

¿Tienes algún conocido que sea sex swinger? ¿No sabes qué es eso de las parejas liberales? Quizás nunca has oído hablar de ello o probablemente has recibido mala información del tipo: “el swinging sólo existe en películas como Eyes Wide Shut”; “sólo los ricos pueden ser swingers”; “el intercambio de parejas aboca al fracaso de las relaciones”; o incluso, “esas cosas las hacen matrimonios que quieren experimentar con travestis”. Pues bien, esas excusas se encuentran muy lejos de la realidad y son consecuencia de la falta de conocimiento sobre este mundo. Está claro que tampoco es culpa del que lo ignora ya que los swingers son personas muy reservadas, con gran aprecio por su vida íntima. ¿Quieres saber en qué consiste el swinging?


Swinger


Dejémoslo claro desde el principio: el swinging es una práctica por la que los contactos sexuales se realizan, en mayor o menor grado, de unas formas u otras, en casi cualquier país por heterosexuales y homosexuales; por parejas de cualquier clase social; y en cuyas reuniones, fiestas o clubs (con o sin travestis) se fortalecen –normalmente– los lazos entre los individuos que constituyen una relación.

 
Te preguntarás: ¿Cómo puedo fortalecer mi relación si mi pareja está haciéndolo con otra persona en mis narices?



Vamos a asumir que tu par y tú habéis tenido esa conversación en la que expresasteis vuestro común  interés por materializar fantasías con terceros. ¡Felicidades!, esa es generalmente la parte más difícil. Además, esos imaginarios en los que se encuentran “otros” no tienen por qué conllevar que aquellos estén realizando el acto sexual con “nuestros” amantes, sino simplemente puede que nos estén mirando (¡o nosotros viendo lo que hacen ellos!).


Si tu pareja y tú habéis acordado que es algo que queréis explorar juntos, el swinging será una manera valiente y estimulante de revitalizar vuestra vida amorosa. Pero como también es difícil de iniciar, te ofrecemos algunos consejos y sugerencias básicas para convertirte en swinger: ¿quieres saber dónde ir, cómo comportarte o qué esperar del swinging?



Dónde empezar a ser un swinger



Internet es la herramienta para comenzar tu aventura como swinger. Muchas de las parejas experimentadas son realmente cautelosas y no dejan que nadie sepa sobre su estilo de vida, así que puede ser muy difícil encontrarse con otros swingers de modo normal. De hecho, tus mejores amigos podrían serlo y nunca lo descubrirías. Entonces, ¿por dónde empiezo?


Hay montones de webs fiables que puedes explorar, foros swingers, clubes y reuniones por localidad en los que encontrar parejas liberales. Configurad cuentas conjuntas en distintas páginas y sopesad cuál de ellas ofrece los resultados más interesantes para centraros en ella.



Adore me


Antes de empezar, tenéis que seguir el siguiente consejo como algo sagrado: el swinging se basa en la confianza, y ésta es particularmente frágil en los inicios. Por lo tanto, cuando estéis configurando vuestras cuentas aseguraos de que el contenido os refleja a ambos; que los dos contribuís a partes iguales; y que, tanto el uno como el otro, puede acceder a la cuenta en cuestión. Hacerlo de forma separada sólo puede generar desconfianza, debido a la posibilidad de enviar y recibir mensajes privados de otros miembros, y eso choca frontalmente contra el principio fundamental de cualquier relación en la que se practique el swinging: sinceridad total.



¿Cuál es tu fantasía?



La buena comunicación es la clave cuando tomas esta singladura. Necesitáis hablar en profundidad sobre lo que buscáis, antes de empezar a compartir experiencias: hay que estar preparad@ para oír las fantasías de tu amante, e incluso, para hacer tratos o pactar límites. Por ejemplo, si uno está obsesionado con poner a una mujer en la cama, otro podría desear que fuera un hombre o una pareja en su lugar.


De forma parecida, necesitáis mostrar vuestros niveles de perversión desde el primer momento para poner rumbo a unos u otros locales. Un club swinger o una reunión son, por regla general, muy sensuales y convencionales. Si estás buscando un club para que te den azotes o donde se practique BDSM, tendrás que emplearte más a fondo. Aunque, también es verdad que estos se pueden encontrar en la mayor parte de las grandes ciudades.


Dicho esto, ¡prepárate para evolucionar en el terreno sexual!



¿Clubes o parejas?



Ahora, te enfrentas a tomar una decisión difícil: ¿dónde empezar la práctica? Pongámonos en situación: conoces a un soltero o a una pareja en Internet con quien te gustaría quedar, pero esta es tu primera vez así que, ¿cómo llevas la conversación sobre el terreno?


En los inicios, lo más recomendable es asistir a una fiesta o a algún tipo de reunión masiva de swingers. Hay una razón muy sencilla para esto: la sensación de seguridad es fundamental. Cuando hay mucha gente alrededor es mucho más fácil comprender cómo interactúan entre ellos, y darse cuenta de que nunca existe la obligación de unirse a ninguna actividad sexual. Montones de parejas asisten a fiestas swingers simplemente para observar, y ésta es la mejor forma de aprender. También es la manera ideal de conocer a otros pares que piensan como vosotros y, probablemente, tan sólo estén mirando sin participar de manera directa. Además, puede que descubras que te encanta el voyeurismo



¿Qué cosas ocurren en un club de swingers?



Las fiestas swingers varían sustancialmente de un club a otro, así que es difícil darte una idea precisa de cómo es cada una. Lo que está claro es que NO es una orgía. El swinging son pequeños grupos de personas que tienen sexo u observan cómo otros lo realizan. Normalmente, los clubes de swingers tienen muchas habitaciones y frecuentemente están decoradas con distintas temáticas, cada una con actividades y sensibilidades diferentes. Una habitación oscura donde se anima a que los extraños se toquen y jueguen sin saber quién es el receptor; otra habitación para intercambiar pareja; otra, simplemente para mirar a otros… Es difícil decir exactamente qué ocurrirá y ¡eso es sólo la mitad del suspense de la noche!


Los clubes de swingers utilizan distintas señas y códigos. A veces, son pulseras para comunicar si se está disponible o si una pareja en particular está buscando integrar un hombre, una mujer u otra pareja. Algunos clubes usan pajitas de distintos colores con el mismo fin que las pulseras, pero hay otros en los que se anima a la gente a que hable para averiguar qué están buscando. En resumen, cada club elige el medio para que sus integrantes se comuniquen. De cualquier modo, si te vieses en una reunión y no supieras qué hacer, te aconsejamos que preguntes. Al fin y al cabo, los swingers son de mentalidad abierta y no les importará romper el hielo indicándote la forma en la que expresan sus deseos.


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Si eliges un club, fíjate si exigen hacer una reserva de antemano. Ello suele significar que los organizadores han revisado y aprobado personalmente cada una de las solicitudes, para asegurarse que los asistentes a la fiesta puedan sintonizar fácilmente.



Lo más importante…



Lo dijimos con antelación, pero tenemos que insistir en que una comunicación abierta entre tu pareja y tú es esencial para desarrollar un estilo de vida swinger. Los celos y la inseguridad son verdaderas amenazas en una relación cuando se presentan terceros, y ambos tendréis que trabajar duro para cerciorar que todo es seguro y vuestro círculo de amigos genere la misma confianza. Cuanto más hables sobre tus sentimientos y deseos, más sencillo será que se plasmen en la realidad. Eso es un círculo virtuoso.











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Exhibicionismo: ¿Puede ser un juego erótico?

Exhibicionismo: ¿Puede ser un juego erótico?

Cuando mentamos exhibicionismo, lo primero que viene a la cabeza es ese hombre desnudo, cubierto por una gabardina, que aguarda en un callejón oscuro para mostrar su pene a la víctima. No hay pues nada extraño en que el exhibicionismo, visto así, esté penado en la mayoría de los países. Y es que toda conducta que fuerce a terceros a cosas indeseadas, es moralmente reprobable y legalmente punible.


Ahora bien, el concepto de exhibicionismo es mucho más amplio que esa imagen perversa o sátira, existen diversas manifestaciones, tipos y, sobre todo, formas de clasificarlas en función de la cultura o país del que hablemos. ¿O es que se ve de la misma manera ir desnudo a ciertos parques en Suecia que hacerlo en México?


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La diferencia entre nudismo y exhibicionismo se suele fijar en la excitación de quien lo practica. Nos desagrade o nos sorprenda, situaciones tan típicas como hacer topless en playas españolas, resultan impensables o ilegales en países como Estados Unidos. En otros, como China, usan facekini para resguardar su cara de la luz solar, y la mayoría se baña en el mar con camiseta, e incluso con pantalón (y esto no es precisamente debido a la exposición a los rayos solares).



¿Qué es el exhibicionismo? 



El exhibicionismo ha sido tratado en la historia moderna exclusivamente como una patología. Recientemente encontramos más textos que desvinculan algunas actitudes exhibicionistas de aquella imagen clásica del hombre pervertido. En realidad, como ya hemos dicho, etiquetar una conducta como propiamente exhibicionista está en función, en gran medida, de la cultura en la que se observe.


Ante todo, depende de la clasificación: descrita como aquella actitud de mostración de la desnudez, normalmente de los órganos genitales en público, el exhibicionismo puede ser:


Delictivo o criminal: se asocia a acciones de violencia ulterior.


Puro: aquel en el que la persona exhibicionista simplemente disfruta con mostrar sus órganos genitales.


Fantasioso o imaginario: cuando el exhibicionista simplemente se excita con la idea de saberse observado en su desnudez.


Privado, íntimo y/o exclusivo: esta tipología no solo está dentro de la teoría de parafilias, sino que también contiene un catálogo de conductas, entre las que se podría incluir desde el narcisismo sexual (por ejemplo, alcanzar la mayor excitación cuando se masturban frente a un espejo), hasta el candaulismo, que explicaremos a continuación.


TUX de HIRO


Tipos de exhibicionismo



Anasyrma, mooning (“hacer un calvo”), flashing, streaking y topless


Aunque no son lo mismo, los ponemos todos juntos porque, en principio, ninguno de estos tipos responde a la idea de mostrar los genitales con el fin de excitarse sexualmente. Sin embargo, al mismo tiempo, ninguno de ellos niega tal posibilidad.


Así, el anasyrma es el acto de levantarse las faltas y mostrar el pubis o la vulva. Flashing también puede incluir los genitales, pero normalmente se asocia con mostrar el pecho. Igual que el topless, si bien este se practica para coger moreno. Intención que dista de la de quienes nos hacen un calvo. Que tampoco tiene que ver con el streaking, que, por resumir, consiste en correr desnudos en un sitio público, repleto de gente (efectivamente, ese que interrumpe los partidos de fútbol).


Como veis, la mayoría implican un efecto sorpresivo o cómico, pero ¿podemos asegurar que no les excite? Y si así fuere, ¿sería tan malo?


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Martimaclia




Este nombre tan raro sirve para definir una de las parafilias más comunes: la excitación de tener sexo, mientras otras personas observan. De hecho, está tan extendido que tiene una subcategoría denominada cancaneo o dogging, para aquellos individuos que se excitan con la ejecución del acto sexual en parajes naturales como parques o bosques. Si bien no todos encuentran la pulsión libidinal en ser necesariamente observados, lo cierto es que el cancaneo nace en Inglaterra como una especie de swinging esporádico; la idea del dogging era ir a sacar al perro al parque para tener encuentros sexuales casuales, con otras personas que también sacaban a su mejor amigo de paseo.


Precisamente, el mundo anglosajón ha creado un término para un nuevo tipo de exhibicionismo que, en realidad, es una forma de la martimaclia o de cancaneo, según se mire. Llaman reflectoporn a la excitación que sobreviene de publicar en Internet un selfie reflejando el desnudo sobre un objeto.


También se habla de la escatología telefónica, como variante exhibicionista. Básicamente, consiste en excitarse con lo que la mayoría hemos conocido como “decir guarrerías por teléfono”.


Candaulismo 



Si pensabais que el exhibicionismo era lo contrario del voyerismo, estabais equivocados. En realidad, son opuestos, y eso es lo que les permite convivir como filia paralela. Es precisamente en el candaulismo donde podemos comprender que las dos sucedan simultáneas en un mismo individuo, o separadamente en los dos miembros de la pareja.


Por candaulismo se entiende desde la conducta que se aproxima a la excitación del sujeto por la mera mostración de la imagen de su pareja (en una fotografía o un vídeo, por ejemplo); o bien, por la exhibición de la misma en persona, que puede desembocar en la visualización del acto sexual con otros u otras. De hecho, esto es tanto una conducta denominada cuckold (el individuo se excita viendo cómo su pareja mantiene relaciones sexuales), como el primer paso de muchos y muchas swingers, antes de hacer intercambios de pareja totales y/o tríos. Es más, un efecto común del candaulismo es desembocar en una relación estable a tres (triolismo y ménage à trois).


Así que, como veis, se trata, más que de una parafilia exhibicionista, de una conducta voyerista, pues quien se exhibe no es precisamente la persona que se excita (aunque aquello también ocurra), esta es la que ve cómo la libido se dispara, cuando observa a su amante tener sexo con otra u otro.


PINO


El exhibicionismo como juego erótico


Hablemos un poco más claro: a excepción de patologías, hay muchísimas personas que tienen, cuanto menos, un puntito exhibicionista… ¡y voyerista!


¿Cuál es el atractivo?



La verdad es que la mitad del atractivo reside en la posibilidad de ser pillados, en el simple hecho de estar prohibido o no ser lo convencionalmente aceptado. Vernos, o sencillamente imaginarnos en esa situación, es suficiente para elevar la presión sanguínea, arder en deseo y saltar de cabeza nuevas aventuras sexuales. La otra mitad depende de los gustos. No son pocas las parejas que nos preguntan cómo iniciarse y avanzar en el swinging, por ejemplo.



Cómo desarrollar un sano exhibicionismo


La clave para explorar en el fetiche del exhibicionismo es casi la misma que para otras parafilias o aventuras: si no tenemos seguridad en lo que deseamos, lo mejor es parar, pensar, hablar y entender las sensaciones. Y estas han de ser compartidas en pareja, o en parejas, para deleitarse en la única forma en la que se puede disfrutar del sexo: sabiendo a ciencia cierta que todos participan del mismo juego, aunque tengan roles opuestos.


Para aquellas personas que se adentren en juegos sexuales candaulistas o en el mundo swinger, os recordamos que los preservativos son de obligado uso. Ahora bien, si vais a practicar el exhibicionismo masturbándoos a solas frente a vuestras parejas, el sexo por Skype sería una excepción.




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El trío (I): cómo encontrar a la media naranja del ménage à trois

El trío (I): cómo encontrar a la media naranja del ménage à trois

Del dicho al hecho hay… un montón de vergüenza, indecisiones y nervios (¡muchos nervios!) a la hora de plantear que quieres hacer un trío. ¿Qué? ¿Cómo? ¡Yo no soy de esas! ¿Por quién me has tomado? O ellos: ¡Ni hablar! ¡Nadie va a tocarle un pelo a mi pareja! En fin, cuestiones capilares aparte, el trío es una fantasía de hombres y mujeres que, con total independencia de su orientación sexual, incluye las mismas resistencias morales hacia su consecución.

Chica-chico-chica, chico-chico-chica, chica-chica-chica, chico-chico-chico, chico-chica-osito de peluche… Si quieres hacer un trío olvídate de beber a mansalva para liberar tus deseos con palabras, chatear gratis por la Red o escribir comentarios en foros para conocer a gente. Tampoco te tomes en serio lo del osito de peluche (¡pobre!) y construye una estrategia realista con tu pareja. ¿Estás preparad@?


Ménage à trois


Podrías decirme que en un trío no hay ‘medias naranjas’, sino tercios. Pero no es cierto, por suerte o por desgracia las relaciones humanas no suelen regirse por fórmulas matemáticas. Así que, puestos a hacer cálculos, lo primero que tienes que asumir antes de hablar con tu pareja es que ambos debéis comportaros como una sola persona… en lo que a gustos se refiere.



Este artículo va de hacer un trío por primera vez. Si estás buscando consejos para intercambiar pareja, te recomiendo visitar mis artículos para iniciarse como swinger o una historia real sobre la primera incursión de un joven matrimonio en un club. Lo más habitual entre amantes jóvenes (y no tan jóvenes) es que quieran experimentar ciertas fantasías universales, quizás tan sólo por materializar juntos un anhelo omnipresente. Si este es tu caso, sigue los siguientes consejos:








 
Lyla 2


El pacto


A diferencia de los trapicheos entre políticos, el consenso es la parte más complicada del ménage à trois. Casi con toda probabilidad, en lo único que vais a estar de acuerdo es en hacer un trío. Y es que antes de proceder a la búsqueda hay que atar muchos flecos sueltos que creías bien sujetos. ¿Cómo? ¿Quieres que toque a otra chica mientras lo haces con ella? ¿No era yo la única que te excitaba?

 
No, no eras la única. Y si lo piensas un segundo, él –o ella– no es el único que te excita. En este mundo hay muchas personas que –atractivas o no– te seducirán, aunque sólo sea por el segundo de morbo que provoca su voz o el simple sueño de imaginártelos en la cama. Y no, esto no significa que algo vaya mal en tu relación. Lo único que hay que hacer es ser más sinceros al hablar sobre la atracción sexual.
 


Que le gustaría penetrarte a la vez que tocas a otro hombre… Pues puede que te apetezca o puede que no. La honestidad y el rango de tolerancia determinarán que vuestra negociación llegue a buen puerto. Sobre la dialéctica conocid@s o extrañ@s, tienes que evaluar el nivel de seguridad emocional. Es decir, si sabes que os amáis y que la persona conocida es de vuestra total confianza, ¡adelante! Bueno, no tan rápido. Si se trata de alguien desconocido, tendréis que generar cierta confianza para poder disfrutar del trío. De otro modo, tanto tu pareja como tú no podréis concentraros en lo realmente importante, que es obtener un placer extra en la materialización de esta fantasía. Además, aún quedan otros flecos que atar: ¿cuáles son los límites sexuales? Y, sobre todo, ¿cuál es el sexo del partenaire en vuestra romántica aventura?







Condones


La media naranja  


Ahora que ya sabes si es conocid@ o extrañ@, tienes que pactar el género deseado. Esto sí que es matemático: los dos queréis a un hombre o a una mujer = va bien; quieres que sea hombre y tu pareja, mujer = o pactas dos tríos con personas distintas o abandonas; queréis hacerlo con el osito de peluche = sustitúyelo por un masajeador para parejas que vibre y rote al mismo tiempo y probad su Kamasutra ilustrado.


¿Cómo acordáis lo que se va a hacer en la cama? Siempre he dicho que los mejores estudios son los que se realizan in situ: dormitorio, salón o cuarto de baño, haced el amor. Y hablad, hablad durante el acto de lo que haríais con otra persona o lo que le pediríais que os hiciera. No sólo descubrirás si realmente queréis hacer un trío, también fijaréis lógica y emocionalmente los límites sexuales del ménage à trois.


Entre tanto, prueba a conversar con tu pareja (la sensualidad va más allá del sexo) y descubre todo lo que le pueda gustar en la alcoba (los disfraces y stripteases son una buena forma de perder la vergüenza y explorar fantasías comunes)… Y practica, practica mucho.





¿Quieres saber cómo desenvolverte en la cama con una tercera persona, tener sexo en grupo, cómo comportarte en una orgía o en un club swinger? Abajo encontrarás consejos sexuales y relatos eróticos de interés.



Tríos, sexo en grupo, swingers y orgías:




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