Tweets by HIRO__oficial

Las obras que cambiaron el mundo del sexo

Las obras que cambiaron el mundo del sexo

A continuación, un tremendo spoiler de Justine o los infortunios de la virtud del Marqués de Sade. No digáis que no hemos avisado.

Cuando la virtud muere atravesada por un rayo, sólo caben dos opciones: hacerse célibe o reflexionar sobre las nociones de lo que consideramos virtuoso. Por nuestra parte, no pensamos que el sexo sea un vicio a erradicar. Es más, creemos que la sexualidad debe ser uno de los temas recurrentes en el desarrollo humano. Por eso, hemos recopilado nuestras novelas eróticas preferidas o las que consideramos que han sido las obras literarias fundamentales en el mundo del sexo; aquellas que han alumbrado un nuevo cosmos bajo el cual gozamos de los placeres más íntimos.




¿Cuáles son mejores, los relatos eróticos escritos o las películas?



Quizás no nos preguntamos a menudo el porqué de nuestros apetitos sexuales. Los damos por nacidos de manera natural, cuando lo cierto es que se enmarcan en nuestro aprendizaje social. Por resumir, 50 sombras de Grey no habría sido un éxito, si antes no hubiéramos bebido de otras fuentes, tanto literarias como cinematográficas.



Probablemente, desde muy jóvenes habréis oído el típico cuento de “la novela es mil veces mejor que la película”. Pero lo cierto es que cada arte es distinto, cada uno tiene su momento y forma de ser experimentado. A nuestro parecer, tanto la literatura como el cine son placeres de lo más apetecibles. Y si estos constituyen las mimbres de nuestra idiosincrasia sexual o han provocado que desatemos nuestras fantasías, relegando los tabúes que cada día encorsetan nuestra libertad al olvido, ¡bienvenidas sean todas esas novelas y todas aquellas películas!









Las mejores novelas eróticas y películas de la Historia o las obras que cambiaron nuestro cosmos sexual 



Kama sutra

Aunque sólo sea por el capítulo de las “Artes amatorias”, la obra atribuida a Vatsiaiana merece la pena ser leída de principio a fin. Puede que parezca algo reaccionario, pero la influencia universal de las “64 artes” (8 formas esenciales y 8 posturas primordiales) sigue erosionando la idea monástica del misionero, como única postura legítima de un sexo destinado meramente a la reproducción. El Kama sutra, o mejor dicho, sus Artes amatorias nos enseñan cada día todas las formas en las que podemos hacer que nuestra pareja goce. Es decir, que amor y sexo no vayan disociados en nuestras vidas.





Las amistades peligrosas

La lectura de esta obra no sólo nos ofrece la moraleja del peligro que conlleva jugar con los sentimientos ajenos. La novela publicada por Pierre Choderlos de Laclos en 1782, también revierte el verso de Jorge Manrique que –erróneamente– empleamos para describir situaciones cotidianas. Y es que un tiempo pasado no pudo ser mejor si en él las mujeres viudas debían mostrarse fieles al luto, o si una condición social o el propio género determinaban el número de amantes que se podían conquistar. Las amistades peligrosas nos muestra, sobre todo, cómo el hombre (Valmont) goza de un estatus superior cuantas más vidas de mujeres deja destrozadas a su paso. Pero, también cómo ese machismo es tan perverso cuando se produce por un hombre, como cuando quién lo encarna es una mujer.






Justine o los infortunios de la virtud

¿Podrías creer que las obras del Marqués de Sade pueden resultar menos sádicas que una película de Tarantino? De hecho, Justine o los infortunios de la virtud es, ante todo, una crítica al epicentro de los valores de la sociedad de su tiempo. Si la virtud se basa en el celibato, aquellos que la persigan encontrarán lo opuesto. La crítica de Donatien Alphonse François de Sade se hace aún más contundente al enfrentar el hecho de que, en la Francia de finales del siglo XVIII, quien nace en la virtud muere virtuoso, con todas las aberraciones que –por su estatus– se le permitan ocultar. Algunas de las imágenes que regala la novela, son evocadas a diario en cualquier página de videos pornográficos de nuestro tiempo. Se puede decir que Sade nos mostró uno de los primeros Gangbangs de la Modernidad.





Historia de O

Ya en nuestro cercano siglo XX surge la pregunta “¿De dónde viene el BDSM?” Vamos a permitirnos una licencia narrativa: Pareciera que Dominique Aury quería conquistar a su amante Jean Paulhan al más puro estilo Valmont, escribiendo la historia de una fotógrafa que se convierte voluntariamente en objeto sexual. Esta es la Historia de O, donde se nos muestra a una mujer a la que las reglas del amor convencional, le hacen descubrir dónde y cuándo puede someter su voluntad para obtener un placer jamás soñado. Ella ingresa voluntariamente en una fraternidad sadomasoquista, que se describe por la práctica del spanking (azotes) y el sexo anal. ¿No os parece que ha tenido bastante influencia?






Emmanuelle

Esta obra describe el viaje iniciático de una joven mujer casada, hacia las experiencias sexuales que sobrevienen cuando se reúne con su marido en Tailandia. En este caso, lo cierto es que la película de 1974 –interpretada por una inolvidable Sylvia Kristel, ha barrido del mapa a la novela publicada en 1959. Tanto sus secuencias explícitas, como los aciertos de guión y dirección han dejado imágenes imborrables en nuestras retinas. La película nos muestra a Emmanuelle aprendiendo desde los placeres de la masturbación (como no podía ser de otra forma con un retrato de Paul Newman) hasta el sexo del amante anhelado (Mario), pasando por relaciones lésbicas y tríos. Todo un clásico que cambió definitivamente la concepción del sexo en nuestro mundo, una historia de sexo que cambió nuestras vidas.




Una de las cosas maravillosas que tienen tanto las novelas como las películas es que, cada vez que se leen, cada vez que se ven, nos hacen aprender un poco más sobre nosotros: lo que queremos y no queremos es tan singular como universal…



Sigue leyendo excelentes relatos eróticos:

  • Relatos eróticos
  • Novelas eróticas y películas
  • Relatos eróticos lésbicos
  • Relatos gay



Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Bajo las 50 sombras

Bajo las 50 sombras  

Mientras escribo estas líneas, escucho New Born de Muse. Una melodía en la que encuentro la intriga e intensidad perfectas para cuestionarme ese lado, tan oscuro como brillante, que se esconde bajo las 50 sombras. La espera entre la trilogía, la película y lo que las ha rodeado, no solo ha levantado tantas ampollas como avivado pasiones, sino que –ante todo– ha producido ciertas dudas morales a la hora de tratar este tema.

¿Está bien el hecho de que me guste Cincuenta sombras de Grey?




Como en su momento ocurrió con Emmanuelle, 50 sombras representará un punto de inflexión en la forma de entender el sexo . De hecho, estoy segura de que esto ya ha empezado a ocurrir. Pero, ¿hasta qué punto es bueno que suceda?


Lo bueno del libro y de la película



No ocurre todos los días que una trilogía venda más de 100 millones de copias en todo el mundo, como tampoco encontramos muchos libros que se traduzcan en 52 lenguas distintas. Hasta el crítico más abnegado tiene que reconocer algo interesante bajo las 50 sombras de Grey. El erotismo explícito, salpimentado con prácticas de Bondage y BDSM, nos ha hecho pasar las páginas más rápido que la calada a un cigarro o el sorbo al café de la mañana. Al mismo tiempo, nos ha predispuesto para el sexo pero, sobre todo, ha brindado la oportunidad de hablar sobre juegos sexuales con nuestras amigas, parejas, e incluso, familiares. ¿Hay alguien que pueda rebatir que hablar con claridad sobre gustos sexuales es algo bueno?






Lo malo del libro y de la película



Como en muchas otras ocasiones, la obra objeto de éxito se convierte en la destinataria de feroces críticas. He podido leer como uno de mis tótems literarios la descuartizaba, diciendo que “Cincuenta sombras de Grey conseguía que Crepúsculo pareciese Guerra y Paz”. A parte del genial Rushdie, otras escritoras híper exitosas, como J. K. Rowling o Jackie Collins, también se han sumado a la detracción. En el primer caso, de una manera políticamente correcta y, en el segundo, de una forma más chistosa han denostado la narrativa de Erika Leonard James. En este sentido, es absolutamente legítimo dudar de la calidad de los textos. Y, para ser completamente sincera, tengo que reconocer que la construcción de la trama es tan floja como –en el fondo– trillada: la trilogía no deja de ser el cuento de la niña humilde que encuentra a un príncipe que, esta vez, se convertirá en algo mucho peor que una rana. La película se ha preparado para reducir o eliminar las escenas más humillantes y esto no sé hasta qué punto puede ser bueno. Me refiero, evidentemente, a que constituye un acto de autocensura en lo que pretende ser una realización artística. Y, hasta donde yo sé, el arte es libre.



Lo peor y lo mejor



No hay nada peor que enfrentarse a las consecuencias indeseadas; percatarse de que un acto ha generado un efecto completamente opuesto al de nuestras intenciones, puede convertirse en algo autodestructivo. Me imagino a una Erika rezando, invocando a todos los dioses para que a nadie se le ocurra llevar a cabo las escenas de sumisión de Anastasia o interpretar el rol de Christian Grey. De hecho, son conductas completamente deleznables sobre las que no solo los psicólogos han alzado la voz, sino también diversos colectivos BDSM. Pues en el Bondage y el BDSM light no se pretende más que la satisfacción sexual a través de la consciente interpretación de la dominación y el sometimiento. No les falta razón. Pero entonces, ¿qué hacemos? ¿La censuramos? Ya hay dos “motivos” para hacerlo: de un lado, están los comportamientos violentos y sumisos de los protagonistas. Y de otro, la falta de calidad de los libros.


Está bien, ahora pensemos cuántas obras se irían al carajo por los mismos criterios: ¡habría que quemar toda la filmografía de Tarantino por sangrienta y la mitad de las bibliotecas por contener peñazos infumables!



¿No estará ocurriendo lo mismo que con El código Da Vinci? Por cierto, últimamente todos aquellos que criticaban a los “ignorantes” que lo leían en el metro, empiezan a reconocer cierta habilidad literaria en Dan Brown. ¿No será que hay algún tipo de escritura que es capaz de mantenernos entretenidos y deseosos de saber por la estructura y/o el contenido del relato? Para terminar, creo recordar que tanto el libro como la película de Emmanuelle narraban sexo sin consentimiento. Sin duda, el film marcó un hito en la forma de entender la sexualidad (sobre todo, femenina) y no oigo a nadie que, hoy día, se queje por aquellas escenas. Probablemente, se entendió que no se trataba de un vídeo pedagógico, sino de un relato erótico .


Os decía que estaba escuchando New Born de Muse. Si me paro a pensar en la letra solo encuentro desolación y, sin embargo, siempre ha sido una canción que me ha motivado para escribir. Es decir, si la racionalizase nunca la pondría. Y es que o se da cabida al espacio irracional que todo arte contiene, o se ejerce la indiferencia. La otra opción es vetarlo…




Disfruta del sexo en nuestro blog:



 



Sus deseos: las fantasías masculinas al desnudo

Sus deseos: las fantasías masculinas al desnudo


Las fantasías otorgan licencia para traspasar barreras sexuales y explorar las posibilidades del placer, sin soportar las frecuentes y pesadas repercusiones de lo real. Son una salida creativa e íntima a la rutina del día a día. Y es que fantasear con el sexo no es sólo normal, es universal.





Los hombres son de Marte…


 

Como todos sabemos, los hombres y las mujeres fantasean de forma distinta. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Ohio desmontaron uno de los clichés más universales sobre los hombres: ¡resulta que los tíos no piensan en sexo todo el rato! En 2011, estos científicos anunciaron a bombo y platillo que los pensamientos sexuales de los hombres se limitaban a una media de 19 veces al día, en contraste con las 10 veces de promedio que otorgaron a las mujeres. Otra diferencia clave radicaba en la naturaleza de esas fantasías. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Granada de Nieves Moyano Muñoz en 2012, desveló que los temas de las fantasías femeninas pueden ser tan románticos, como promiscuos, desmontando el mito de que las ensoñaciones masculinas tendían a ser más exploratorias.

Está claro que no necesitamos que un científico nos diga que, en lo que respecta a las fantasías sexuales, todo vale. De hecho, la única manera en la que podemos averiguar qué escenas se representan en la mente de nuestra pareja es preguntándole. Pero, aunque todas las ensoñaciones son –por definición– individuales, la experiencia también nos dice que los chicos tienen más que unos pocos fetiches en común… Se abre el telón.





Las cosas buenas vienen de tres en tres




Un clásico…



Pareciera que los tríos son el núcleo de las fantasías de muchos machos de sangre caliente. Para la mayoría, este escenario fantástico no ve a una, sino a dos mujeres bonitas adulando a un tipo que ya se sabe con suerte. En tanto a lo sensual, su atractivo se explica por sí mismo: el trío no sólo implica virilidad y potencia, también se concentra en el imaginario masculino colectivo (incluso como un tema de debate estándar).



… para compartir

 
Aunque el objeto sea el mismo, nunca hay dos fantasías exactamente iguales. Además, encontramos que algunos hombres se pondrían furiosos con tan sólo mentar la idea de compartir su pareja con otro hombre. Lo cual no quita que otros tantos serían hasta capaces de pagar por ver a su chica bajo las órdenes de dos caballeros desconocidos.


Cualesquiera que sean las razones que hay detrás de la fantasía del trío, es importante recalcar que sus fuentes no son ni la envidia, ni la homosexualidad reprimida o un deseo de ser infiel. Además, se ha de recordar que la finalidad de llevar a cabo los sueños es el placer de todos los que están involucrados. Por ello, para evitar frustraciones y/o situaciones violentas en un primer contacto con el arte del ménage à trois, o en la realización de cualquier otra fantasía, es recomendable hablar y, sobre todo, escuchar a una pareja con experiencias previas.





Dueño y Señor


  

De la erótica del Poder…


¡Próximamente, en sus pantallas: la dominación! La mayor parte de nosotros se deleita con la oportunidad de renunciar alguna vez al peso de la responsabilidad, y en algún momento esa misma rendición también se aplica al sexo. Al contrario de la creencia popular, esta fantasía no siempre requiere el protagonismo de una dominatrix enfundada en cuero, látigo en mano; y bien pudiera estar vinculado a la iniciativa, la dirección o la asertividad de una pareja. En cualquier caso, podríamos decir que ambos escenarios son bastante excitantes. ¿No?










 

… a su representación



La imaginación es algo extraordinario, y nunca lo es más que cuando conduce a fantasías que comprenden la dominación y la sumisión. Las representaciones más recurrentes incluyen una mujer policía vociferando órdenes a su detenido; una profesora muy mala asignando tareas a un estudiante incluso más travieso; o la doncella que tiene que sacar brillo allá donde el señor le mande.






Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







¡Las fantasías sexuales de las mujeres al desnudo!

¡Las fantasías sexuales de las mujeres al desnudo!

El sexo en público o, al menos, fuera del dormitorio,  es uno de los sueños más repetidos  entre las mujeres de sangre caliente. Y es que la imaginación nos puede llevar a sitios remotos. En una playa, al ritmo en que las olas rompen contra los amantes; en medio del susurro de las hojas al caer, en el corazón de un tupido bosque; o sobre un campo de hierba cimbreante. Aunque la verdad es que muchas veces no somos tan románticos, y aquellos idilios se trasladan a un aparcamiento iluminado, a los aseos de un restaurante o a la última fila del cine… Es lo que tienen las fantasías: son maravillosas, deliciosas y agradablemente únicas.




Las cosas buenas… de tres en tres


A partes iguales, el trío es la fantasía más recurrente tanto en el hombre como en la mujer. Con independencia de su orientación sexual, un incalculable número de mujeres sueña con compartir su pareja o con participar en tríos de cualquier combinación posible: chica-chica-chico, chico-chico-chica o chica-chica-chica. Y si preguntáis a otras mujeres el porqué, muy probablemente os responderán con un ¿por qué no? De hecho, ni la más hetero está inmunizada contra el potente atractivo de un cuerpo suave y curvilíneo, al que intuitivamente saben proporcionar placer.










Aunque, de otro lado, ¿quién no quiere ser el centro de atención? Dos tipos trabajando para satisfacer cada deseo femenino son también uno de los imaginarios preferidos por muchas mujeres.



El uniforme


 ¿A quién no se le ha caído la baba al ver un uniforme envolviendo un bonito cuerpo? Puede ser un cliché, aunque también un innegable reclamo para crear fantasías sexuales, por varias razones…


Primera: asumiendo que dicho atuendo no sea el de una mascota de peluche, las probabilidades de que la persona que lo viste se nos aparezca como alguien inteligente o físicamente irrechazable, son altas. Tirar de sus botones, o simplemente azotar levemente su trasero descomponiendo la congruencia de su pose, se presentan como acciones prohibitivas a la par que rebeldes.



Segunda: puede que ese uniforme tenga un trasfondo heroico. Bomberos que sofocan los fuegos y rescatan a los desprotegidos, policías que ejecutan la ley y apresan a los malvados, o soldados que aportan la bizarría de dar su vida por una causa mayor… ¿Se necesita decir más?



Quizás sí. Apagar los fuegos, luchar contra el crimen o salvar a los inocentes, son ideales que funcionan como potenciadores del ego femenino, cuando la mujer se sabe poseedora del cuerpo que encarna alguno de esos valores.


Finalmente, también encontramos razones parecidas cuando observamos que famosos y políticos son el objeto de una gran variedad de fantasías femeninas, bien por su glamour, bien por su estatus inasible o sencillamente por aquello de la erótica del poder.





Fantasías desenfrenadas



Una entidad desconocida


Todos hemos fantaseado alguna vez con hacerlo desenfrenadamente con un extraño. Quizás cerrando los ojos al salir del trabajo, compartiendo las ensoñaciones en un mudo e íntimo paseo de vuelta a casa; en el alboroto del bar, silenciosamente conectando y desapareciendo en la oscuridad de la noche; o quién sabe, quizás es realmente ese atractivo fontanero enviado para… ¿arreglar las tuberías?


El sexo con extraños abre un mundo de posibilidades, borrando de un plumazo un buen puñado de tabúes construidos en torno a lo que las señoritas no deben hacer. A pesar de los avances que la sociedad ha realizado en términos de igualdad de género, aún se espera que las mujeres sean, como ejemplo, menos imprudentes y descuidadas que los hombres. Pues bien, ellas no lo son, y eso es lo que hace esta fantasía –si cabe– más tentadora.






El disfraz de la sumisión








Ahora, finjamos que esas directrices se nos entregan con una voz imponente y sexy… La sumisión puede ser extremadamente sensual.


Puede funcionar en ambas direcciones pues hay muchos que acatan las órdenes de una mujer, como un perro mueve su cola ante la alegría de llevarle la pelota a su amo.


Y, también se pueden desarrollar elementos histriónicos: la representación de un estudiante impertinente ante una profesora implacable; o el típico detenido que ha sido muy malo, y la agente de policía tiene que esposarlo; o el cliente que “compra” a una meretriz para que  satisfaga todos sus deseos durante una noche.


Como apunte final sobre el teatro del placer: toda mujer vestida para representar una fantasía, está bendecida con el don de la suma sensualidad.






La imposición   



La “fantasía de la violación” es un oxímoron. Es decir, dos palabras semánticamente opuestas que originan un nuevo significado. En verdad, la fantasía de una violación sigue siendo un concepto que se sitúa en el lado opuesto a lo agradable, pero también es el mismo que sale de debajo de las piedras, una y otra vez, en las discusiones sobre fantasías femeninas. Eso sí, que nadie se confunda, ninguna mujer que fantasea eróticamente con una escena de violación quiere ser violentada sexualmente en la vida real. De modo contrario, estaríamos hablando de un problema patológico. O, como dice Georgina Burgos:

                              

                 […] la violación real nos causa un profundo rechazo. Nuestras fantasías no son  siempre deseos de realidad pero, en la mente, a veces son 

verdaderas bombas afrodisíacas […]
BURGOS, Georgina. Fantasías eróticas sólo para nosotras. Marge Books, 2010.
 
Está claro que esta singular ensoñación coquetea con la violencia y la sumisión en un plano ficcional, sin perseguir el dolor emocional del sexo sin consentimiento. Esta fantasía se sumerge en ideas pasionales desenfrenadas, figuradas a conveniencia de la ensoñación y quizás, como las llaman los sexpertos, a consecuencia de alguna “culpabilidad escondida”.
 
A diferencia de la realidad, el imaginario en el que una mujer se representa forzada o violentamente apresada puede hacer que libere prejuicios o tabúes previamente adquiridos.
 
Vamos a ser claros: no hay nada vergonzoso en imaginarse a entera disposición de otra persona con un equipo de BDSM en la alcoba, al fin y al cabo, es una fantasía. Y, de paso, hagámonos un favor y dejemos de ser tan mojigatos: el sexo duro es una de las opciones preferidas en la actualidad. Y tú, ¿qué opinas de la fantasía de la violación?






Vive el sueño



Las fantasías sexuales de las mujeres atraviesan todo un espectro que va de lo factible al total enloquecimiento. Algunas merodean dentro de una seductora cercanía a la realidad; mientras otras permanecen en una fantasía íntima, confinadas en los reinos de la imaginación. Dar a conocer tus deseos más íntimos puede llevar un montón de travesura al sexo. Si le das una oportunidad, llevarás lo más erótico de las ensoñaciones un paso más cerca de la realidad, y no te asustes si esa realidad descubre fantasías sexuales en un modo “porno para mujeres“. Es algo mucho más común de lo que crees.








Fantasías sexuales y relatos eróticos fantásticos:





Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Bondage: el placer del cautiverio – Sexo

Bondage: el placer del cautiverio – Sexo

¿Qué es el bondage y por qué nos atrae tanto esta práctica? ¿Qué es lo que hay detrás de su significado original: cautiverio, esclavitud? Ser inmovilizada es algo que siempre está entre las fantasías eróticas femeninas más recurrentes, pero ¿qué es lo que nos impulsa a buscar la restricción del movimiento durante el sexo?

Mimmi Kass, autora de la exitosa Radiografia del deseo, nos lo cuenta todo desde una doble perspectiva, científica y personal: ella trabaja como doctora, pero también es una gran escritora, habitual colaboradora en nuestra sección de relatos eróticos, y una conocedora y apasionada del bondage.



¿Qué es el bondage?



La primera vez que me vi inmovilizada con fuerza bajo el cuerpo de un hombre en un encuentro sexual, mi excitación se disparó hasta límites insospechados. No era lo mismo de siempre. Las sensaciones se veían aderezadas por la descarga de adrenalina invadiendo mi torrente sanguíneo, con el instinto primitivo que te impulsa a huir, en contraste con la expectación de saber que estás indefensa y a merced de lo que el depredador te haga. Es una mezcla especial, y como cazadora de sensaciones, busqué repetir la experiencia con mayor grado de elaboración.



El asunto es más complejo de lo que parece. Aunque muchas parejas se inician en el BDSM a través del bondage, los procesos psicológicos y emocionales son mucho más intensos y complejos de lo que se puede creer en un primer momento. Pese a que la inmovilización es física, la vulnerabilidad que supone rendirte a manos de tu pareja, y que te ate, va mucho más allá de la mera restricción del cuerpo. Es frecuente ver auténticas catarsis emocionales en una sesión de ataduras, y se agitan sentimientos que se reflejan con claridad en el rostro tanto de las personas que atan, como de las que son atadas. Muchas veces estas emociones son contradictorias para quien es atado: una paz infinita, con un cierto temor. La entrega y sumisión, con la respuesta primitiva de defenderse y pelear. El impulso de huir o luchar…sin poder hacer ninguna de las dos cosas, porque estás inmovilizada.


Pero también es cierto que el fin último es el placer, la diversión, aderezar el aspecto lúdico de los juegos sexuales y revestirlos de cierto componente de peligro y suspense. La complicidad de la pareja se eleva hasta límites insospechados, y la comunicación que debe generarse antes, durante y después de una sesión de bondage permite que el sexo se haga sublime, pero deben cumplirse algunas premisas.


SSC: sensato, seguro y consensuado. Las siglas por antonomasia que definen las prácticas del BDSM deben aplicarse también para el bondage, sobre todo si quieres ir más allá de unas esposas baratas compradas en un Sex Shop.



   

¿Por qué el bondage tiene que ser consensuado? 


Cualquier práctica sexual debe ser consensuada, pero en el caso de ser no convencional, esto cobra todavía más importancia. Y, desde luego, es preferible hacerlo antes de entrar en calor. En pleno y ardiente encuentro sexual puede que no sea muy buena idea esposar a tu pareja. ¿Te has preguntado si tal vez le dé pánico por una mala experiencia anterior? ¿O al sentirse restringida, no sepa reaccionar? O tal vez saques unas esposas con la intención de una deliciosa sorpresa para una noche de sexo inolvidable, y tu pareja se pregunte qué está haciendo mal para necesitar “esas cosas”. Si no tienes claro de qué palo va o sospechas que tu pareja sexual es más vainilla que el helado de la tarrina que guardas en el congelador, es prudente hablar, antes de añadirle nueces de macadamia. Como los frutos, las innovaciones en seco pueden causar reacciones alérgicas. Y no queremos sentar el precedente de una mala primera vez.

Porque, aunque la fantasía sea universal, no a todo el mundo le gusta la sensación de verse atado, y no a todo el mundo le gusta ver sometida a su pareja. Incluso, ¡aunque parezca mentira!, hay quien se aburre con la idea. Estamos hablando de una cesión del control de la situación y, por eso, lo primero es plantearlo. Quizá leer algún relato erótico que te inspire, ver alguna película con una escena de bondage o darle pistas a tu pareja mientras hacéis el amor, diciéndole lo que te gusta: “me encanta cuando me sujetas de las muñecas”; “Me gusta que me aprisiones bajo el peso de tu cuerpo”; “Me encantaría atarte y ver cómo se ven unas muñequeras de cuero sobre tu piel”. La confianza sienta sus bases en la comunicación y, para el bondage, se necesitan ambas cosas.



¿Por qué el bondage ha de ser seguro?


Parece mentira, pero son muchas las parejas que se inician en el bondage con las eternas (y muy fetish, todo hay que decirlo) esposas metálicas… Y esto suele conducir a resultados desastrosos.


Para exhibirte en una posición sumisa, las esposas metálicas quedan muy bien, pero ¿qué ocurre cuando tus suaves y delicadas muñecas cuelgan del cabecero de tu cama, y empiezas a retorcerte de placer? Quizá en el calor del momento no te des cuenta, pero te aseguro que la piel quedará en carne viva. Las esposas de acero HACEN DAÑO, y no es muy agradable sentir dolor (del malo) cuando estamos en plena acción. El dolor (del bueno, que hay que matizar) pertenece al reino del BDSM, en concreto a la M de masoquismo, y no necesariamente tiene que relacionarse con el bondage, Pero esto es una cuestión que trataré en otro artículo.




¿Por qué sensato?

Es responsabilidad de los dos involucrados que sea un momento placentero, tanto del que ata, vigilando las zonas de roce y la respuesta evidenciada con gemidos, quejidos o peticiones de parar, como del que es atado. Si todo va bien, ¡perfecto!, pero si algo no te gusta, lo tienes que decir. Alto y claro.


Aunque parezca un cliché bedesemero, no está de más pactar una palabra de seguridad para detener la situación de inmediato si sientes que has dejado de disfrutar o, simplemente, no es lo tuyo. La idea es experimentar nuevas cotas de placer, en ningún caso pasarlo mal.


Es también tu responsabilidad si decides prestarte a un juego de bondage con una pareja que acabas de conocer. Para mí no hay discusión: no debes hacerlo. La única instancia donde podría contemplar esa opción sería que te pusieras en manos de un atador con experiencia y en un evento público. Recordemos que estamos hablando de ser sensatos.




¿Cómo empezar a practicar bondage?



 Cómo atar


Hay que ir de menos a más. Hasta conocer un poco las sensaciones que genera en nuestro cuerpo y mente la restricción del movimiento, y decidir si las disfrutamos o no, es mejor empezar con una sencilla inmovilización de las muñecas tras la espalda. ¿Te parece demasiado sencillo? Te aseguro que no te aburrirás. Dejará los pezones en una interesante postura, en guardia y perfectamente accesibles para quien ata. Recorrer la piel de la persona atada, probando distintos estímulos —tal vez un masaje con aceite , o unas caricias con el suave toque de una pluma, o tal vez uno más enérgico con la ayuda de una fusta (flogger)—, antes del coito o como experiencia aislada, será delicioso.



¿Esposas de acero? ¡Oh, sí! Pero no para cuando las cosas se ponen intensas; para empezar a jugar fuerte es mucho mejor usar, por ejemplo, unas cintas de seda o unas muñequeras de cuero. Además de que quedan preciosas, no te lastimarán la piel y podrás entregarte a tu atador sin nada molesto o doloroso que te distraiga.





No es necesario que la atadura esté demasiado ceñida: no estás reteniendo a un preso en una celda, la idea es impedir el movimiento natural, pero sin que sea incómodo, y sin poner en peligro la circulación. Una neuroapraxia (aturdimiento del nervio por constricción hasta que se duerman, por ejemplo, las manos) es bastante más común de lo que se pueda pensar, así que debemos dejar pasar un dedo con facilidad entre la piel y la atadura para poder jugar sin tener que preocuparnos. Si vas a ceñirla más, tendrás que revisar de vez en cuando el estado de la piel, y la sensibilidad y movimiento de la zona. Recordad: comunicación.


Quizá en futuros encuentros, puedes probar también  la inmovilización de los pies utilizando la maravillosa posición de cruz en aspas, que permite a la persona que ata el acceso a todos los rincones sugerentes del cuerpo. Lo importante es que ambos disfrutéis, y se sienten las bases para ir más allá.




¿Con qué podemos atar?


Desde la misma ropa interior liada en los tobillos, las bridas de plástico de una ferretería cualquiera, el film transparente del supermercado, hasta las cuerdas hiladas de la seda más delicada pueden servir, pero…no es lo mismo usar una cosa que otra. De manera general, hay que tener cuidado con el material utilizado, ¡no te lances a coger tus cuerdas de escalada o las del tendedero! Está muy bien innovar, pero si quieres comenzar a hacer tus pinitos en el bondage, te aconsejo algo sencillo como un fular largo o una cuerda de algodón. Si ambos disfrutáis de la experiencia, podéis invertir en unas ataduras un poco más sofisticadas y específicas, como las cintas de seda BOA. Estas ataduras tienen un mecanismo versátil y sencillo, que las hace ideales para quienes empiezan a practicar bondage. En un extremo tienen dos argollas de acero, y en el otro, unas perlas de agua dulce que le dan peso y son perfectas para enganchar, por ejemplo, en el quicio de la puerta. Lo sé, porque las he probado. Altamente recomendable.






En el caso de que te quieras aventurar por terrenos más tradicionales y deleitarte con cuerdas de fibras naturales, existen opciones como el yute, el cáñamo o las de fibras de coco, que harán las delicias de los que quieran iniciarse en el shibari. Ojo, unas cuerdas bien tratadas con un acabado profesional te pueden salir bastante caras, de manera que es mejor que pruebes antes con un material un poco más económico y accesible, y decidir si el bondage es, en realdad, lo tuyo.


Espero que con estas breves pinceladas tengas más claro el panorama de todo lo que puede llegar a ofrecer el bondage. Al menos, deseo haber suscitado tu curiosidad. Una de las mejores maneras de ponerte en situación es leer relatos eróticos , y otra, compartir este tipo de artículos con tu pareja. Y si podéis hacer las dos cosas, mejor que mejor.


Pero esto es solo el comienzo, porque el bondage puede llegar a ser muy complejo, barroco y sofisticado. En una próxima entrega, prometo contaros mucho más: hablaremos de las restricciones extremas, algún que otro nudo para conocer el shibari, y algunas complicaciones que pueden surgir.





Más bondage y erotismo en el blog:

  • Relatos eróticos
  • Kamasutra
  • Juguetes eróticos
  • Consejos sexuales
  • Sexo
  • Consejos de amor



Suscribarse a nuestra lista de correo

Y disfruta exclusiva y gratuitamente de:
– consejos sexuales
– actualizaciones de productos
– ofertas y promociones exclusivas
– y los relatos eróticos de mayor calidad.
* Información necesaria







Publicación recomendada

SEXO Y RELACIONES

SEXO Y RELACIONES En nuestra sección de SEXO Y RELACIONES vas a disfrutar de un mundo de historias de sexo. Desde cuentos eróti...